Buscan destruir el pensamiento crítico

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Carlos Baldino

Argentina

Secretario de Derechos Humanos de la UTPBA y miembro de la Secretaría de
Nuevas tecnologías y Juventud de la FELAP.

Hoy más que nunca, el pensamiento crítico es muy difícil de construir de forma social; es decir, que una sociedad pueda elaborar sus propias conclusiones a partir de un eje de discusión.

Antes, la conversación interpersonal permitía cambiar la forma de pensar, influir en el otro o recibir su influencia. Era un diálogo entre personas. En esta era, ese diálogo prácticamente desaparece y se realiza a través de un dispositivo móvil, donde la empatía y el tono de las palabras pierden gran parte de su sentido. Además, ya ni siquiera sabemos si hay una persona real del otro lado.

Más allá de eso, las campañas políticas —partidarias o ideológicas— conforman hoy el mayor volumen de contenido escrito, leído y transmitido por stream. Ya no se trata de individuos expresando ideas, sino de organizaciones o grupos que deciden cimentar una postura y trabajar sobre el sesgo de la audiencia. Lo más preocupante es lo que genera la inteligencia artificial: ya no son personas hablando o leyéndose entre sí, sino personas absorbiendo contenidos generados por un agente de IA.

En esta tormenta perfecta de palabras e ideas, resulta muy complejo desarrollar el pensamiento crítico. Se vuelve casi imposible debatir cuando quien está del otro lado tiene una misión fija: si ayer la misión era destruir a John Connor, hoy parece ser destruir el pensamiento crítico.

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