Por un control ciudadano de la Inteligencia Artificial

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Por Sergio Ferrari, integrante de SYDICOM.

Varios centenares de periodistas protestaron el pasado 20 de octubre frente a la sede del Grupo Tamedia (TX Group) en Zúrich, capital financiera de Suiza. Tamedia, uno de los gigantes de la prensa escrita y audiovisual helvética, había comunicado días antes la reorganización de sus redacciones y la supresión, al menos, de 41 puestos de trabajo en todo el país.

SYDICOM, el principal sindicato del sector comunicación y la asociación Impressum, vienen acompañando la protesta contra Tamedia y exigen que el TX Group no siga debilitando el periodismo. La comisión interna de redactores de Suiza francesa fue más lejos y detalló sus críticas. Señala “errores estratégicos”, la “brutalidad de las decisiones “que amenazan la sobrevivencia de sus títulos impresos” y “la falta de inversiones a favor de un periodismo humano, de calidad y que se posicione contra la invasión de la inteligencia artificial”. Tras la denuncia, la constatación de las consecuencias negativas del uso indiscriminado de la Inteligencia Artificial  (IA) de parte de la empresa con el aumento de la rentabilidad económica como objetivo esencial.

Desde hace algunas semanas, Republik, un reputado medio de investigación informativa en línea, dedica sucesivos artículos al tema, incluyendo las innovaciones en Inteligencia Artificial que el TX Group impone desde su sede central a todos sus títulos regionales, sin ninguna concertación con los periodistas profesionales. Entre dichas innovaciones, la producción de artículos que son publicados como contenidos periodísticos, sin que sea claramente indicado que son producto de IA. Además, sistemas de automatización que la empresa presenta como medios para facilitar y mejorar el trabajo de los periodistas, aunque en realidad busca esencialmente aumentar el “score” de consulta de parte de los usuarios. Se trata de mecanismos de exageración, de incorrecta jerarquización de los hechos noticiosos y que introduce errores comprobados en las publicaciones, en particular en contenidos locales que ya escapan l trabajo de periodistas en el terreno.

Pero esta problemática creciente de la intromisión desenfrenada de la IA en las redacciones para abaratar costos y aumentar beneficios no se limita a los medios privados. La Radio y Televisión Pública suiza confrontada a una reducción del subsidio oficial, implementará en 2027 un plan de economía a dos años de más de 300 millones de dólares con el correspondiente recorte de 300 puestos de trabajo. Como enfatiza un editorial colectivo del periódico progresista Le Courrier del último fin de semana de octubre, “Crecerá la automatización de la producción bajo el impulso de la Inteligencia Artificial. La tiranía del clic va a poner siempre más periodistas bajo presión, sin producir sin embargo los mejores resultados [de contenidos redaccionales]”.

Ejemplos reveladores de esta tendencia cotidiana que ya es una realidad. La doble cara de la IA, que si bien ya nadie osa negar ciertos de sus impactos positivos exige una clara gestión ciudadana, colectiva, social, sindical, para que no desnaturalice los fundamentos mismos del periodismo ni el aporte del mismo a la consolidación democrática de la sociedad.

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