Con el auge de las redes sociales y las plataformas de video con las que, según datos globales recientes, el 54 por ciento de las personas se informan, a pesar de que hay un gran segmento que jamás ha estado ante una pantalla de computadora o tenido en la mano un teléfono móvil.
La realidad es que el algoritmo empuja hacia determinados objetivos para potenciar cierta información que se suministra y en algunos casos controlarla.
En la actualidad, mientras intentamos aferrarnos al derecho a conocer la verdad, esta se trastoca convertida en mercancía por los grandes intereses tecnológicos, lo que desplaza a los profesionales del periodismo y a los trabajadores de prensa en general.
En estos tiempos la información periodística, sin embargo, está matizada de un lenguaje dirigido a crear prejuicios, como cuando se habla, por ejemplo, del “régimen iraní”, pero cuando se trata de Estados Unidos no se refieren “al régimen de Donald Trump” ni tampoco a su política imperialista ni a su extorsión mediante la imposición arbitraria de aranceles a aquellas naciones que no se someten a sus dictamines, como su vecina Canadá.
Tampoco se habla de las poco más de 200 ejecuciones extrajudiciales ordenadas por el mandatario estadounidense en aguas internacionales del mar Caribe y el océano Pacífico en un presunto combate al narcotráfico que no se ha evidenciado.
Como parte de la manipulación se da por legítima la agresión militar contra Venezuela, donde cayeron 32 agentes cubanos, el secuestro del presidente constitucional Nicolás Maduro Moros y su esposa, la diputada Cilia Flores, y el encarcelamiento de ambos en Nueva York, pese a la admisión del Departamento de Justicia de los Estados Unidos de que el “Cártel de los Soles”, que presuntamente dirigía, no existía, pues era una invención de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).
Hay silencio cómplice acerca del estrangulamiento del pueblo cubano mediante la intensificación del bloqueo. Cuando los medios hablan de la crisis en que se encuentra Cuba, por lo general no se refieren a la intensificación del bloqueo que ahora incluye impedir que llegue petróleo a la nación antillana.
Es necesario establecer que el declive de la verdad, que se ha agudizado con las redes sociales y el auge de la tecnología, incluida la Inteligencia Artificial, responde más que nada a las oligarquías empresariales propietarias de los medios. La audiencia, en tanto, siempre debe estar alerta para evitar que la falsedad se imponga sobre la verdad.