La pregunta sobre quién construye aquello que una sociedad reconoce como verdadero es también una pregunta sobre quién controla las condiciones de producción y circulación de la información. Las plataformas digitales y los sistemas de inteligencia artificial ocupan hoy un lugar central en este proceso. No solo distribuyen contenidos, sino organizan la visibilidad, concentran datos y recursos publicitarios, y condicionan qué voces llegan al público.
En este escenario, defender el periodismo profesional significa defender el derecho de la sociedad a una información de calidad, plural y de interés público. Pero significa también garantizar las condiciones materiales para que ese periodismo pueda existir.
El contenido periodístico produce valor económico. Por eso, su utilización por plataformas y sistemas de inteligencia artificial debe estar acompañada de transparencia, consentimiento y mecanismos justos de remuneración. Los recursos generados deben contribuir a la contratación de periodistas, a mejores condiciones de trabajo, a la formación profesional y a la producción de periodismo original.
En América Latina, esta disputa exige políticas públicas que enfrenten la concentración económica y tecnológica, fortalezcan los medios públicos, comunitarios y locales y amplíen la pluralidad de voces.
En este sentido, la FENAJ defiende la creación de mecanismos de tributación sobre las grandes plataformas digitales, de modo que parte de los recursos generados por estas empresas pueda contribuir a un fundo público del periodismo. Se trata de reconocer que la información es un bien esencial para la democracia y que su producción no puede depender exclusivamente de las lógicas comerciales de las grandes plataformas.