Los medios de comunicación, entre ellos las llamadas redes sociales, responden a intereses geopolíticos de dominación colectiva. Los gobiernos de turno, la gran mayoría, se pliegan a las plataformas digitales del imperio hegemónico para difundir los «valores» de los dominantes y así Poder tener el control social.
En Nuestra América ciertamente el porcentaje de quienes se «informan» a través de las redes sociales es mayor, pues la tenencia de celulares llamados inteligentes se masificó aún comparados con los pueblos más pobres del mundo y a esto se une, sin lugar a dudas, la falta de educación y escolarización que son las bases principales para la desideologización y dominación. La construcción de contenidos está en manos de los llamados «tanques de pensamientos» y los grandes medios globales difunden a través de sus satélites en cada país.
Las principales redes sociales del mundo pertenecen a grandes empresas tecnológicas y a empresarios multimillonarios que dirigen o controlan sus acciones.
* Meta (Facebook, Instagram, WhatsApp y Threads): Su principal accionista, fundador y director ejecutivo (CEO) es Mark Zuckerberg.
* X (antes Twitter): Pertenece en su gran mayoría al empresario Elon Musk, quien la compró a finales de 2022 y ahora opera bajo la empresa X Corp.
* TikTok: Es propiedad de la empresa tecnológica ByteDance, fundada por Zhang Yiming y Liang Rubo, aunque tiene una compleja estructura con inversores internacionales y fondos globales.
* YouTube: Pertenece a Google, que a su vez es una filial del conglomerado estadounidense Alphabet Inc., dirigido por Sundar Pichai.
* Telegram: Fue creada y es dirigida por el empresario Pável Dúrov junto a su hermano Nikolái Dúrov.
* Snapchat: Pertenece a la empresa pública Snap Inc., cofundada por Evan Spiegel y Bobby Murphy,
Para deconstruir esta situación es necesario la creación de medios alternativos y comunitarios que reciban respaldo tecnológico de gobiernos progresistas y derroten la censura, difundan la verdad y no se dejen amedrentar por expresiones fascistas y terroristas, articular una cadena de prensa alterna a los medios globalizadores.